Con la entrada en el estado de Chiapas, para los que venimos de más al norte de México, se inicia propiamente la auténtica ruta maya.
Esta localidad de más de 100.000 habitantes con aire provinciano, cuando no rural, alberga uno de los principales yacimientos arqueológicos del mundo maya.
Palenque o Baak en lengua maya fue una ciudad importante que mantuvo su desarrollo urbano hasta comienzos del siglo IX. El máximo esplendor de la ciudad ocurrió, al parecer, hacia el siglo VII, momento de mayor auge constructivo. Los restos que hoy podemos observar son apenas un 5% de lo que la selva mantiene oculto. Entre las construcciones visibles están el llamado templo de la reina roja, el templo de las inscripciones y el palacio, lugar residencial de la familia gobernante, dominado por el llamado observatorio.
Observatorio
Interior del templo de la reina roja
Templo de las inscripciones
Templo del sol
Palenque como centro urbano no presenta las mismas características que otras ciudades. Sus habitantes obtienen del turismo y las actividades comerciales que lo sustentan, la mayor parte de sus ingresos económicos: transportes, alimentación, restauración, fabricación de artesanías, hostelería y comercio. Su urbanismo, sin embargo, transmite la imagen de un núcleo rural, con viviendas de una o dos plantas.


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