La ruta entre Puebla y Veracruz discurre por terreno accidentado. La lluvia nos acompañó durante el trayecto. Un paisaje gris que apenas dejaba ver un paisaje de media montaña poblado de pinos que poco a poco se tornaba cada vez más llano y productivo. La caña de azúcar, los diferentes cultivos de regadío y también una ganadería vacuna importante se pasearon por mi ventanilla ante de llegar al destino.
Veracruz decepciona de principio. La arquitectura, que es lo primero que aparece ante el visitante no se califica con facilidad. Se aprecia descuido y un cierto abandono. Esta ciudad de más de 600.000 habitantes tiene fama, según los vecinos con los que he podido hablar, de presentar altos índices de delincuencia. Otros, en cambio piensan que tomando algunas precauciones y no frecuentando según que barrios, no habrá ningún problema para el visitante. Yo apuesto por esta última versión.
Los veracruzanos se sienten orgullosos de tener la primera ciudad fundada por los españoles en tierras mexicanas. Fue el puerto de entrada y salida de la Nueva España. El baluarte de Santiago, pequeña fortaleza de la etapa colonial, es hoy testigo de aquellos tiempos.
Faro del puerto de Veracruz
Veracruz duerme extendida a lo largo de la costa. El malecón es lugar de citas, paseos y negocios. El centro, coqueto, alberga la sede de la catedral y el ayuntamiento. Sus casonas también tienen el aire colonial de otras tantas cudades hispanas. Guardan un celo especial por sus tradiciones y no renuncian a sus orígenes hispanos y nativos.
Escolares durante un concurso de danzas
Baluarte de Santiago
Durante mi estancia en Veracruz pude asistir a un acto patrocinado por el Ayuntamiento y el ejército para la recogida, canje y legalización de armas de fuego. La violencia en algunas zonas de Veracruz aconsejan realizar actos de este tipo. Durante los tres días que duró esta iniciativa se recogieron un total de 30 armas, fusiles y pistolas principalmente que eran canjeadas por material electrónico, teléfonos móviles, etc, sin que los protagonistas tuvieran ni tan siquiera que identificarse para ello. Pobre resultado para la ilusión que se puso
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Ayuntamiento de Veracruz
Unos kilómetros al norte de Veracruz encontramos la llamada Antigua, es decir la primera fundación de Cortés en tierras mexicanas. Se trata de una aldea que vive por y para el turismo, pequeña coqueta, exhibe con orgullo sus calle empedradas, sus dos ceibas centenarias, sus paseos en barco junto al lugar donde desembarcó Cortés para iniciar la conquista de México y la llamada Casa de Cortés, construcción que funcionó más bien como una primera aduana. Sus restos son abrazados por las raíces de los amates.
Calle de la Antigua con una de las dos ceibas centenarias
Río de Antigua. Lugar donde desembarcó Hernán Cortés
Casa de Hernán Cortés
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